Haciendo seguros nuestro llamamiento y elección

Fiesta de Panes sin Levadura – Día 1

Steve Durham—2 de abril de 2026


 

Saludos y bienvenidos sean todos. Bienvenidos al primer día de la Fiesta de Panes Sin Levadura en 2026. Un año más que vino y se fue ¿verdad? Y los eventos en el mundo están escalando, se están calentando.

 

Aquí estamos en guerra con Irán. ¿Quién se hubiera imaginado? Y por supuesto, tenemos las otras cosas que son demasiadas, pero ciertamente estamos viendo maldad en el mundo. Y es por esto que ahora es mucho más importante que hagamos seguros nuestro llamamiento y nuestra elección, y que no nos volvamos hacia los caminos del mundo, hacia el pecado, como es representado por los Días de Panes Sin Levadura, el salir del pecado.

 

Ahora, La Pascua y Panes Sin Levadura comienzan la temporada de Días Santos de 2026, y cada año, Dios nos hace renovar el nuevo pacto en Su sangre por medio de la Pascua, como lo hicimos ayer. Después tenemos la Noche para ser Muy Observada, la cual representa una mano elevada. Ellos salieron con una mano muy elevada. Es muy emocionante.

 

Esto es algo—que uno puede imaginarse estar ahí, sabiendo que estaban dejando Egipto, dejando el pecado. Ellos habían estado en esclavitud por mucho tiempo. Y cuando llegan los días de Panes Sin Levadura, ellos salen el primer día.

 

 Así que si quieren un título para este mensaje, sería haciendo seguros nuestro llamamiento y elección, siendo sin levadura y permaneciendo sin levadura. Es muy importante. ¿Cómo permanecemos sin levadura? Es fácil.

 

Sabemos que cuando somos bautizados y tenemos el Espíritu Santo de Dios, o recibimos el Espíritu Santo, nos hemos arrepentido y somos sin levadura. Se nos dice que nuestros pecados son perdonados en ese momento, al final de nuestro bautismo. Es lo mismo con Cristo, quien ha muerto por nosotros, y Quien fue un sacrificio perfecto, sin pecado y sin mancha o defecto. Su sangre era preciosa.

 

Esa sangre fue aceptada por el Padre. Su sacrificio fue aceptado como un sacrificio perfecto, un sacrificio sin levadura. Y esto es algo muy importante con respecto a nuestro llamamiento y a nuestra elección, porque es posible salirnos de la base.

 

Es posible desviarnos de nuestro llamamiento y perder la elección, perder la vida eterna. Nosotros podemos elegir perderlos, porque la salvación no es cosa de una sola vez.

 

Es una vez por todas, pero es un proceso y nosotros tenemos la posibilidad de elegir. Dios nos da elecciones, y parte de eso conlleva el permanecer cerca de Dios; permanecer en una relación con Dios y no volver, no volver al pecado ni al mundo.

 

¿Por qué Dios nos hace recordar estos días? Para que podamos avanzar hacia el reino, para que podamos desarrollar un carácter santo y justo ahora, y nos demos cuenta de que Dios está con nosotros. Dios ha hecho esto posible para nosotros, y mientras avanzamos, crecemos en gracia y conocimiento sobre el camino.

 

Y recuerden no mirar hacia atrás. No miren hacia atrás, no retrocedan.

 

Miqueas nos habla acerca de esto. Voy a ir a Miqueas 6:4 donde habla acerca de Egipto y de ser redimidos por la sangre de Cristo de una tierra de esclavitud. ¿Por qué nos dice que lo recordemos? ¿Por qué? “Porque Yo los saqué de la tierra de Egipto, y los redimí de la casa de esclavos” de la esclavitud, que un tipo de pecado.

 

Nos haría bien el no olvidar a Dios, dice Miqueas, y eso es muy cierto, especialmente con los tiempos que se nos aproximan y el mundo desmoronándose a nuestro alrededor. Tenemos que permanecer enfocados. Tenemos que permanecer fuertes.

 

Y ahora es el tiempo para que reflexionemos y seamos serios respecto a nuestro llamamiento. Moisés también escribe acerca de esto en Deuteronomio 6:12.

 

Nos dice que debemos tener cuidado de no olvidarnos del Señor quien los sacó de Egipto. No olvidarlo; es un memorial.

 

Este es un tiempo para recordar. Este primer Día de Panes Sin Levadura, al igual que todos los Días Santos, pertenecen a Dios. Queremos recordar a Dios y lo que Él ha hecho por nosotros. Estos días no son nuestros días ni una invención del hombre, sino que son los días del Señor, los días del Eterno.

 

Estas son fiestas designadas, y Dios ha ordenado que observemos y guardemos estos días. Y estos no son una carga en ninguna manera. Vayamos a Levítico 23, como siempre lo hacemos durante los Días Santos.

 

Aquí están todos enlistados, tanto el Sábado como los Días Santos. Así que en Levítico 23:1, comenzando en el verso 1, dice “Y el SEÑOR habló a Moisés, diciendo, Habla a los hijos de Israel y diles, ‘Con respecto a las fiestas designadas del SEÑOR, las cuales proclamarán ser santas convocaciones, incluso estas son Mis fiestas designadas.” (Levítico 23:1-2).

 

Ahora, estas son santas. Dios viene y pone Su presencia en este día, y cuando nosotros que tenemos el Espíritu Santo de Dios, nos reunimos, eso las hace santas convocaciones con Dios entre nosotros. Nosotros le pedimos que su presencia este aquí en espíritu.

 

Así que, Él habla acerca del Sábado, luego habla acerca de la Pascua, y luego en el verso 6 de Levítico 23 Él dice “Y en el quinceavo día del mismo mes es la Fiesta de Panes sin Levadura al SEÑOR. Es al Señor. “Deben comer pan sin levadura siete días.”

 

Ese pan sin levadura lo llevamos adentro, internamente, hemos limpiado nuestras casas donde vivimos, y somos el templo y ese pan, ese Pan Sin Levadura entra en nosotros. Cristo está en nosotros, y nosotros caminamos con Él y tenemos ese Espíritu dentro de nosotros.

 

Así que, verso 7, “En el primer día tendrán una santa convocación. No harán ningún trabajo servil en él, Sino ofrecerán una ofrenda por fuego al SEÑOR siete días. En el séptimo día tendrán una santa convocación. No harán trabajo servil en él.” Levítico 23:6-8

 

Así que, como siempre lo hacemos en los Días Santos, tomaremos una ofrenda, y volveremos después de la ofrenda.

 

(Pausa para tomar ofrenda)

 

Vamos a continuar. ¿Qué significan los Días de Panes Sin Levadura para nosotros hoy? Tanto individual como colectivamente como iglesia? En lo individual, trabajamos en nuestra propia salvación con temor y temblor, y venimos delante de Cristo personalmente. En lo colectivo, llevamos las cargas los unos de los otros, ayudamos y asistimos a otros, pero no podemos tomar decisiones por esas personas, ¿cierto? Hay decisiones que tenemos que tomar por nosotros mismos. Podemos alentarnos, inspirarnos y ayudar a otros en el camino, cosa que deberíamos hacer.

 

Si los amamos, lo cual ciertamente hacemos y haremos donde sea posible ¿Qué es lo que tienen que hacer con respecto a hacer seguros nuestro llamamiento y elección? Hay que sacar el pecado, y remplazarlo con pan sin levadura.

 

Pedro habla sobre esto en 2 Pedro 1:10. En la primera parte, él exhorta a que evitemos ser presa del engaño y de maestros falsos. Esa es una de las cosas que nos hace tropezar, y que hace que nos desviemos y perdamos nuestro llamamiento y elección. Vamos a comenzar en el verso 10.

 

Y quizá quieran ustedes leer los versos del 1 al 10. “Por esta razón, hermanos, sean aún más diligentes para hacer su llamado y elección, seguros;” por causa de las otras cosas que menciona, las doctrinas falsas, los profetas falsos, los maestros falsos, los engaños que vienen por ganancia.

 

Él dice, “sean aún más diligentes para hacer su llamado y elección, seguros,” Vemos cómo está el mundo a nuestro alrededor. Hay que ser aún más diligentes.

 

Los Días de Panes Sin Levadura significan tanto para nosotros, porque al echar fuera ese pecado, construimos una relación mucho más cercana y amorosa con el Padre y con Jesucristo. Construimos ese carácter santo y justo que es de ellos por medio del Pan Sin Levadura, diariamente a lo largo del año. Así que así es como hacemos seguros nuestro llamamiento y elección.

 

Así que quiero darles algunos puntos hoy que espero nos ayuden a hacer precisamente eso. Y es difícil, es difícil tomar estos puntos y ponerlos en práctica, Pero

 

·             Si lo hacemos en oración

·             Si estudiamos

·             Si absorbemos la Palabra de Dios

·             Si oramos a Él

·             Si le comunicamos a Él

·             Si le pedimos en sinceridad, con un corazón sincero que nos ayude

 

Entonces Él nos los va a señalar. Puede que no sepamos ahora cuáles son, porque hay pecados que omitimos y pecados que cometemos. Pero Dios nos ayudará con eso. Así que esto debe animarnos bastante.

 

1.           Salir del mundo. Hay que salir del mundo y caminar con Él en Espíritu y en novedad de vida. Ahora,

Cuando Cristo oró al Padre en Juan 17:15, Él no pidió que nos sacara del mundo, sino que nos dejara en él. 

 

Eso tiene una razón de ser. Cristo era la luz del mundo, Él era un ejemplo.

 

Él estaba mostrando el camino. Estaba mostrando las buenas noticias del Reino de Dios, y nosotros también somos luces. Y no podemos ayudar al mundo ni ser una luz al mundo si somos sacados de él.

 

Así que Él dice en Juan 17:15-16, “No oro que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno.” De Satanás. Que nos guardara de nosotros mismos y de la sociedad a nuestro alrededor, pero más específicamente, que nos guardara del maligno. “Ellos No son del mundo, así como Yo no soy del mundo.”

 

Y más tarde Él dijo que Satanás no tenía nada en Él. ‘Ahí viene, pero él no tiene nada en mí’. Y eso es lo que nosotros también debemos decir.

 

Debemos crecer al grado donde podamos esperar que Satanás no tenga nada en nosotros, ningún pecado. No cedemos ante el pecado en el mundo ni en Satanás, aunque la sinagoga de Satanás esté creciendo a nuestro alrededor. Y eso se ve en todas partes, en los medios, en la televisión, en el mundo, en la política, en las organizaciones de salud, en las finanzas, todo eso está empeorando cada vez más.

 

Está revelándose cada vez más y es definitivamente un mundo malvado. Así que, hay que salir de Egipto, de Sodoma, de Gomorra y de Babilonia.  Porque todos ellos simbolizan el camino de Satanás y del pecado.

 

Y eso es lo que representan estos días. En Apocalipsis 18;4, Él nos advierte nuevamente para el tiempo del fin ahora, que salgamos de ella. Verso 4: “Y escuché otra voz desde el cielo, diciendo, ‘Sal de ella, pueblo Mío, para que no tengas parte en sus pecados, y no recibas de sus plagas.’” Porque ciertamente llegarán.

 

Ahora, en Romanos 6, Pablo hace mención del bautismo. Cuando los hijos de Israel pasaron a través del Mar Rojo, ese fue un tipo de bautismo. Y cuando nuestros pies son lavados, ese es un tipo de bautismo.

 

Así que, en Romanos 6:4, él dice “Por tanto, fuimos sepultados con Él, a través del bautismo en la muerte; para que, así como Cristo fue levantado de los muertos por la gloria del Padre, en la misma forma, deberíamos también caminar en novedad de vida.”

 

Esto ocurre al salir de Egipto rumbo a la tierra prometida; al salir del pecado en el mundo dirigiéndonos hacia el reino de Dios, desarrollando un carácter santo, justo, siendo como Cristo, imitando a Pablo - tal y cómo él mismo dijo ‘imítenme a mí, como yo también imito a Cristo’- debemos caminar en novedad de vida. Dios hace eso posible para nosotros. Él no nos dejar solos.

 

Una vez que Él muere como un sacrificio, derrama Su sangre y vuelve al Padre, Él no nos deja solos. La redención viene por la Pascua, por medio de Su sangre y sacrificio perfectos y sin pecado, Él ha hecho posible un camino para nosotros. Él siempre está ahí.

 

Él no nos dejará ni nos desamparará. Él no quiere que ninguno perezca, y todo lo que tenemos que hacer es llamarle en oración para que Él vaya ante el Padre.

 

El Lugar Santísimo fue abierto, el velo fue roto, y nuestro camino al Padre con Él, nuestro Sumo Sacerdote, es posible. Así que, Él está ahí para nosotros. Ambos esperan que nosotros venzamos, y que queramos vencer.

 

Vamos a ver algunos de estos puntos. Ahora, 1 Pedro 1:18-19 nos habla sobre la sangre preciosa de Cristo. Él dice “Sabiendo que no fueron redimidos por cosas corruptibles, por plata u oro, de su frívola forma de vivir, heredada por tradición de sus antepasados.” Y vaya que les importaban sus tradiciones.

 

Esas tradiciones aún están presentes en las festividades modernas, y tienen sus raíces en el sistema pagano de Satanás. Sólo que son presentadas de forma diferente. Después dice en el verso 19: “…que no fueron redimidos por cosas corruptibles… Sino, por la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin defecto y sin mancha.” Y eso es muy importante.

 

Él fue perfecto. Él fue sin pecado. Incluso cuando el pecado del mundo y el pecado del pueblo fueron puestos sobre Él, Él no pecó.

 

Él cargó ese pecado, pero no fue de Él. En su sacrificio, Él vivió una vida sin pecado, y Él fue al Padre sin pecado, y su sangre fue preciosa, derramada, y Dios el Padre aceptó esa sangre. No había pecado en Cristo.

 

Él no pecó. No es que Él se haya vuelto pecado de alguna manera por los pecados del mundo. No, Él no lo fue.

 

“…También salvos por la liberación del pecado a través de la Fiesta de Panes Sin Levadura, la cual nos da santificación.” Redención, justificación, y salida del pecado por la Pascua. Somos santificados al andar.

 

Somos apartados. Nos es dada santificación a través del Espíritu Santo, y vamos a ver nuevamente. Y como les decía, Él nos está dando una escapatoria de la muerte, liberación del pecado.

 

Saben, todos han pecado y han quedado cortos de la gloria de Dios, pero nosotros tenemos libertad de esa esclavitud y de ese pecado. Cristo nos da un camino, la verdad, y la vida que hacen esto posible. Ahora, la verdadera libertad del pecado viene cuando reconocemos que:

 

·             somos incapaces

·             somos débiles y pecadores por naturaleza

·             nos volvemos a Dios

·             nos volvemos al sacrificio de Cristo

·             Clamamos a Él por ayuda

 

¿Alguna vez ha hecho usted eso? O ¿somos autocomplacientes en nuestros pecados y dejamos las cosas para después? ¿Pensamos a veces que no tenemos pecados cuando las cosas van bien y estamos cómodos? ¿Alguna vez hemos clamado a Dios para pedirle que nos muestre nuestros pecados, y que trabaje con nosotros a diario? ¿para pedirle que nos ayude en cada minuto del día, y decirle ‘ayúdame, ayúdame, ayúdame a limpiar y renovar mi mente para que sea limpia y pura, y para que esas cosas que son del pasado salgan y no vuelvan nunca más? Dios “retira nuestros pecados, como el Oriente lo está del Occidente” como dice en Salmos 103:12. Si eso es lo que le pedimos a Dios, él hará eso por nosotros.

 

Y si usted está cargado(a) con un pecado muy pesado, tal vez generacional porque su tatarabuelo, o sus padres y ahora usted han padecido de lo mismo, Dios puede romper esos cables y esos hábitos. Porque esos pueden ser como cables de metal que nos es imposible romper físicamente, pero es posible romperlos con el Espíritu Santo.

 

Todas las cosas son posibles con Cristo, y lo que nosotros debemos hacer es serle útiles, pedirle, suplicarle, y orar para que él haga eso. Me estoy adelantando un poco.

 

Así que, es a través de la sangre que encontramos misericordia. Sus misericordias son nuevas cada mañana, la misericordia necesaria para ser redimidos de la muerte y limpiados de la injusticia. Eso requiere misericordia, requiere de amor, bondad, y perdón que sólo viene del Padre.

 

Sin embargo, esto también involucra acción de nuestra parte. No es verdad eso de que una vez salvos, siempre salvos. Eso sería conveniente, pero no así como funciona. Tiene que haber acción.

 

Podemos decidir hacer algo que nos saque del camino, e incluso llegar a un punto en el cual nos desviamos tan seguido que terminemos blasfemando el Espíritu Santo y cometiendo el pecado imperdonable. Es posible. No es probable, pero si posible.

 

Así que, nosotros tenemos parte en esto, nuestra acción. Despojarnos del pecado es acción. Despojarnos activamente del pecado todos los días, tal y como despojamos la levadura de nuestras casas, así también la despojamos de nuestras vidas.

 

2.                  Venciendo el pecado de adentro. Dios nos ha dado libre albedrío, elección, y nosotros podemos escoger obedecerle, luchar, sacar el pecado y dejarlo fuera, o podemos rendirnos, aceptar nuestra naturaleza pecaminosa, y ser complacientes y Laodiceanos al respecto. Y ese es el camino fácil.

 

Realmente lo es. Pero no es el camino a la salvación. Ese no es el camino al Reino de Dios.

 

Ahora, la salvación es un regalo, pero hay cosas que hay que hacer. Para poder caminar con Dios, debemos sacar el pecado y vencerlo. Pablo dice en Gálatas 5:1, y esto lo pueden leer en todo al capítulo de Gálatas 5, donde él habla sobre las obras de la carne y las obras del Espíritu, así como de los frutos de la carne y los frutos del Espíritu.

 

Pero en Gálatas 5:1 él dice “Por tanto, estén firmes en la libertad con la que Cristo nos ha hecho libres” libres del pecado… “y no sean nuevamente sujetados en un yugo de esclavitud.” No se debe volver al pecado ni a los caminos de este mundo.

 

3. Traer todo pensamiento en cautiverio. Y eso requiere de acción. Es algo que debemos hacer. Queremos tener los pensamientos y la mente de Cristo, los pensamientos del Padre.

 

Los pensamientos de ellos son más altos que los nuestros y nos traen vida, vida en abundancia, vida eterna. Pero los pensamientos del mundo y del hombre nos traen mal, enfermedad, odio, y toda cosa negativa que no es benéfica para nuestro crecimiento ni nuestra salud.

 

En 2 Corintios 10:3, Pablo habla sobre traer todo pensamiento en cautiverio. Él habla sobre las murallas (o fortalezas), de lo cual estaré hablando un poco en un momento. Él dice “Porque, aunque caminamos en la carne, no guerreamos de acuerdo a la carne. Porque las armas de nuestra guerra no son carnales, sino poderosas a través de Dios, para el derrocamiento de fortalezas.” Como pueden ver, es Dios quien hace eso. Satanás es quien viene tras nosotros, y nos hace tropezar con actitudes, dardos de fuego, y cosas que nos suceden cuando no nos las esperamos.

 

Pero Dios está ahí para ayudarnos a derrocar esas murallas (o fortalezas), aquellas cosas que tenemos que quizá han sido generacionales, o aquellas cosas que hacemos y que pareciera que no podamos superar. Así que él dice en el verso 5, donde se nos instruye que “echemos abajo” Vean esto “Echando abajo vanas [o vacías] imaginaciones.”

 

Ustedes pueden incluir las obras de la carne dentro de la palabra ‘vanas’. Así que, cualquiera de esas imaginaciones que tenemos o entretenemos en nuestras mentes, ya sea por la televisión, los medios u otras fuentes, debemos estar “Echando abajo vanas imaginaciones, y toda cosa alta que se exalta a sí misma contra el conocimiento de Dios.” Y estas pueden venir tanto de Satanás, como de nuestro propio orgullo.

 

Pueden venir por nuestra vanidad o nuestro ego, y Cristo habló con los discípulos al respecto. No está bien exaltarse uno mismo.

 

No sean como el mundo. No se enseñoreen de otros. No busquen tener un reino con un rey ahora.

 

Ese tiempo va a llegar. Vamos a trabajar en nuestro carácter y en nuestras emociones para ser como Cristo, siendo sensibles, modestos, sumisos, humildes, y con un espíritu contrito, trayendo cada pensamiento cautivo hacia la obediencia de Cristo. Así que, algunas de estas fortalezas, ya sean adicciones, ira, descontrol concurrente.

 

Como cuando nos mueven el apagador y nos enojamos. Imaginaciones vanas, que hay muchas. Y podemos volver a checar Gálatas 5:16, “Ahora digo esto, caminen por el Espíritu, y no cumplirán la lujuria de la carne.”

 

“…Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne; y estas cosas son opuestas una a la otra, para que no puedan hacer esas cosas que desean hacer. Pero si son guiados por el Espíritu, no están bajo obras de ley” (versos 16-18).

 

Y podríamos continuar leyendo aquí. Es bueno leer Gálatas 5. Debemos estar en guardia contra las cosas que pueden hacernos volver a Egipto y al pecado, ponernos los frutos del Espíritu, y caminar con Cristo.

 

“Sobre todo guarda la puerta de tu mente con diligencia, porque de ella salen los problemas de la vida” dice en Proverbios 4:23, y después continúa hablando sobre algunas de esas fortalezas y otras cosas que Satanás nos mete y nos hace hacer pero que no queremos hacer o no pensábamos hacer. 

 

Él dice en el verso 24, “Quita de ti una boca engañosa.” Y eso viene de Satanás. Satanás es el padre de mentiras. Él es asesino desde el principio, padre de mentiras. “y labios tortuosos pon lejos de ti.”

 

“Tus ojos miren lo recto, y tus parpados miren derecho delante de ti” Job hizo un pacto con sus ojos. No andaba viendo lo que fuera.

Él veía hacia adelante. No andaba viendo y permitiendo que Satanás lo tomara desprevenido. Verso 26 “Considera la senda de tus pies, y todos tus caminos serán establecidos.”

 

Cristo es el camino, la verdad, y la vida. Y la ley es una luz, una lámpara a nuestro camino, y una luz para nuestros pies (Salmos 119:105) “No dobles a mano derecha ni a la izquierda, remueve tu pie del mal.” Proverbios 4:23-27. Recto, recto es el camino. No se vaya por el camino amplio. Remueva su pie del mal.

 

Pablo entendía sobre murallas (o fortalezas) y sobre el pecado de adentro. Él nos dice en Romanos 7:17 que él tenía los mismo que hemos tenido muchos de nosotros, y usted puede leerlo ahí.

 

Cuando hacemos algo, queremos hacerlo bien, queremos estar bien. Queremos estar en una buena relación con Dios y agradarle a Él.

 

Pero a veces nos tropezamos constantemente. Pecamos constantemente. Erramos.

 

Y Pablo dijo lamentándose en Romanos 7:17: “Así entonces, no estoy más ejercitándolo yo mismo; más bien, es el pecado que está viviendo dentro de mí; porque entiendo plenamente, que no está viviendo dentro de mí—esto es, dentro de mi ser carnal—ningún bien.”  Y eso es lo que Cristo dijo, ‘¿Por qué Me llamas bueno? Estoy en la carne, ¿por qué Me llamas bueno?

 

“Porque el deseo de hacer el bien está presente dentro de mí; pero como ejercitar eso lo cual es bueno, no encuentro. Porque el bien que deseo hacer, no estoy haciendo; sino el mal que no deseo hacer, eso estoy haciendo.”

 

“Pero si hago lo que no deseo hacer, no estoy ejercitándolo más yo, sino el pecado que está viviendo dentro de mí.” El pecado que habita dentro de mí. ¿Es algo similar con cada uno de nosotros, no es así? A medida que luchamos por vencer el pecado que está dentro de nosotros; como dije, no estamos solos.

 

Dios nos ayudará a salir del mundo y a superar nuestros pecados personales. Solo tenemos que ir y pedirle. Y también, haremos uso del Espíritu Santo.

 

Nosotros seguiremos esa directiva porque Él nos la ha dado. Nosotros podemos pedirle eso todos los días. Pidámosle cuando estemos atravesando pruebas, incluso cada minuto del día para que nos ayude.

 

Cuando algo entre en su mente, sólo diga, “Detente, espera, detente. Dios ayúdame, ayúdame a sacar esto. No permitas que me quede atorado en este pensamiento. No me permitas ir ahí. No quiero volver ahí.”

 

De nuevo, nosotros pasaremos por algunas de estas cosas, pero Dios nunca nos dejará ni nos abandonará, Él no quiere que ninguno perezca.

 

Este es un proceso continuo, ¿no es así? Parece que cuando salimos de Egipto, hemos sido liberados. Bueno, esta es una liberación que ocurre una y otra vez, ¿no es verdad? Es un proceso de reconocimiento que nosotros hemos pecado y que necesitamos vencer el pecado. Y para hacer eso, el siguiente punto es hacer eso en oración, identificando y admitiendo que tenemos ese pecado.

 

4. Identificar y admitir el pecado. Admítalo. No apunte hacia alguien más. No culpe a alguien más.

No haga excusas. Identifique el pecado que tiene dentro de usted, esas áreas problemáticas que tenemos y reconózcalas, admita “Yo he pecado.” Y vaya a Dios en oración y pídale perdón y ayuda para sacar de usted ese pecado.

 

David dice en Salmos 139:23, a través de una oración seria y sincera, no solo una oración corta, sino fervientemente en oración pidiéndole a Dios que le ayudara a ver en dónde estaba mal. Y luego cuando encontramos en donde estamos mal, tenemos que seguir otros pasos.

 

Salmo 139:23, tengamos esta actitud: “Examíname, Oh Dios, y conoce mi corazón.” Ahí es donde residen las emociones y los pensamientos, ¿no es así? Es en nuestra mente y nuestro corazón. “Pruébame,” [ponme a prueba], “y conoce mis pensamientos, y mira si hay algún camino malvado en mí; y guíame en el camino eterno.” El camino, la verdad y la vida eterna en el camino de Cristo.

 

Camine con Cristo. Reconozca sus pecados honestamente y una vez que los tenga delante de Dios y luego confiese delante de Él. Dígale, “Tengo este pecado. Necesito deshacerme de él. No lo quiero. Por favor perdóname.”

 

Permita que la sangre de Cristo sea derramada en representación suya y sea justificado y visto como justo como Cristo lo es; la justicia atribuida a Cristo delante del Padre. Eso es algo asombroso. Pero eso es lo que Dios el Padre hace cuando venimos delante de Él en sinceridad y en verdad, con un corazón sincero, identificando y confesando el pecado delante de Él.

 

1 Juan 1 nos dice que Juan, a quien llamamos el Apóstol del amor. Aunque todos eran amorosos. Todos ellos tenían el Espíritu de Dios, pero Cristo amó a Juan más, eso pienso. Aunque podemos decir que Cristo nos ama a todos nosotros, pero Él pasó más tiempo con Juan, en esos minutos en silencio.

 

Y él dice en 1 Juan 1:6-9, “Si proclamamos que tenemos compañerismo con Él,” en otras palabras, que estamos haciendo todo bien. Nosotros tendremos una relación con Dios; todo está bien.

 

“…Pero estamos caminando en la oscuridad, estamos mintiéndonos a nosotros mismos, y no estamos practicando la Verdad.”

 

Y uno puede engañarse a sí mismo muy fácilmente, pensando que uno sabe la verdad y que estamos practicando la verdad y que estamos caminando en comunión con Él. Pero, de hecho, estamos caminando en obscuridad o estamos atrapados en una fortaleza espiritual que nos tiene y pensamos que estamos bien, pero estamos engañándonos a nosotros mismos y no practicando la verdad.

 

Verso 7, “Sin embargo, si caminamos en la luz, como Él está en la luz, entonces tenemos compañerismo unos con otros, y la sangre de Jesucristo, Su propio Hijo, nos limpia de todo pecado.”

 

“Si decimos que no tenemos pecado, estamos engañándonos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros propios pecados, Él es fiel y justo, para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda injusticia.” Ese es un proceso maravilloso.

 

Sacar el pecado es un proceso asombroso, es vencer ese pecado para hacer seguros nuestro llamamiento y elección [2 Pedro 1:10]. Y si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él un mentiroso y Su palabra no está en nosotros.

 

El Espíritu Santo es muy importante en todos nosotros. A través de nuestro llamamiento y Su sacrificio, junto con el Espíritu Santo, Él nos ayuda a vivir en justicia, Él nos ayuda a caminar el camino.

 

Él nos otorga la justicia atribuida a Cristo al momento que nos arrepentimos y somos perdonados a través de la sangre de Cristo. Él hace nuestro llamamiento y elección seguros. Una vez que tenemos eso y lo hemos confesado, y Él nos ha mostrado el pecado que tenemos y nos hacemos responsables, entonces nos arrepentimos.

 

5. Nos arrepentimos de nuestros pecados, arrepentimiento sincero, no solamente… Dios conoce el corazón. Él sabe en donde está nuestro corazón cuando venimos a Él para arrepentirnos y buscamos limpieza diaria. Todo el tiempo, siempre que hemos pecado, podemos ir delante de Él.

 

Él es una propiciación; Él es un sacrificio de expiación; Él tiene longanimidad y es paciente. Él sabe nuestra condición; Él sabe cómo fuimos hechos; Él nos hizo.

 

Y Él puso en nosotros las cosas que Él quiere que tengamos, y Él está trabajando con nosotros. Él es nuestro Hacedor y nosotros somos Su obra, como lo dice en Efesios 2:10. Ese es Cristo trabajando y Él no va a renunciar.

 

Él nunca se va a rendir, sin importar cuántas veces nosotros fallemos, regresemos a Él y nos arrepintamos. Él siempre está ahí.

 

Incluso antes de la conversión, nosotros aún encontramos la ley del pecado trabajando en nosotros, ¿no es así? Aún está ahí y nos revela pecados escondidos de los cuales nos podemos arrepentir. De nuevo, si confesamos nuestros propios pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos, si permanecemos cerca de Él. Y hay un par de maneras por medio de las cuales Él lo hace, sabemos, por ejemplo, en Efesios 5:26, dice que Él nos santifica y nos limpia con el lavamiento del agua por medio de la Palabra.

 

Eso sucede al estudiar la Biblia, para que esa Palabra nos limpie. Mantiene el pecado afuera; nos guía en la dirección correcta.

 

Nos ayuda a ver por dónde debemos de caminar y lo que Dios quiere que hagamos. Efesios 5:26-27: “El lavado del agua por la Palabra; Para poder presentarla a Sí mismo como la iglesia gloriosa, no teniendo mancha o arruga,” [Tal como Cristo era]… “o ninguna de esas cosas; sino que pudiera ser santa y sin culpa.” Incluso cuando Satanás viene delante de Dios, como lo hizo con Job, y él es el acusador, aun así podemos ser santos y sin culpa.

 

Después debemos de continuar obedeciendo la voz de Dios. Cristo aprendió obediencia a través de las pruebas y sufrimientos que Él encontró a lo largo de Su camino, y nosotros lo vivimos de la misma manera.

 

Y por eso Él permite que ocurran esas pruebas y sufrimiento. Él nos escucha, y Él está ahí, y es Su voluntad, sin embargo, quiere que aprendamos obediencia a veces, y Él nos deja estar en esas pruebas y sufrimiento. Nuestro llamamiento es un llamamiento para aprender a superar, y es para que aprendamos a obedecer Su Palabra como Cristo obedeció al Padre.

 

Y veamos en Hebreos 5:7-10, miren lo que Cristo hizo. Miren como incluso Cristo aprendió obediencia: “Quien, en los días de Su carne, ofreció oraciones y súplicas, con fuerte lamento y lágrimas, a Quien era capaz de salvarlo de la muerte, y fue oído porque temió a Dios.”

 

“Aunque era un Hijo, aun así, aprendió obediencia de las cosas que sufrió; y habiendo sido perfeccionado, llegó a ser el Autor de la salvación eterna para todos aquellos que lo obedecen, después de haber sido designado por Dios como Sumo Sacerdote, de acuerdo al orden de Melquisedec.”

 

Ahora vayamos a Pedro 2:21-22, escriban eso, ahí se nos dice por qué fuimos llamados. Nos dice: “Porque para esto fueron llamados, porque Cristo también sufrió por nosotros, dejándonos un ejemplo, que deberían seguir en Sus pasos; Quien no cometió pecado; ni fue encontrado engaño en Su boca.” Y dice que Él aprendió obediencia por medio del sufrimiento, y nosotros debemos de hacer eso y ser un ejemplo.

 

Por eso fuimos llamados, para que seamos imitadores de Él. Nosotros también vemos que el superar y vencer no es algo que podamos hacer por nosotros mismos.

 

Las cosas realmente difíciles, los pecados profundos que están ahí, que son incluso pecados impertinentes que cometemos porque tenemos una mala actitud o cosas por el estilo, los pecados por omisión y comisión, todos ellos, el poder vencerlos es algo que no podemos hacer por nosotros mismos. Es por medio del poder de Dios, el Espíritu Santo que nos ayuda a vencer el pecado dentro de nosotros, a salir del mundo y sus caminos malvados y a no volver ahí. Es por medio del trabajo interno de Su propio poder a través del cual Él es capaz de someter todas las cosas a Sí Mismo.

 

Es posible con el Espíritu Santo. Cristo nos dice en Juan 14:26, ustedes saben, Dios también, yo sólo mencionaré esto mientras ustedes llegan a la escritura; en 2 Corintios 1:3 dice que Él es un Dios de consuelo, Dios de todo consuelo, se sienta en el trono de misericordia y de consuelo, y Él hace eso para que nosotros aprendamos a consolar a otros. Él llama al Espíritu, al Espíritu Santo, un Consolador.

 

Juan 14:26: “Pero cuando el Consolador venga, el Espíritu Santo, el cual el Padre enviará en Mi nombre, ese les enseñará todas las cosas, y les traerá a su memoria todas las cosas que les he dicho.” Y en Juan 16:7-8, algunas páginas más adelante, y en todo Juan 16 podemos leer, “Pero les estoy diciendo la verdad. Es provechoso para ustedes que me vaya lejos porque si no Me voy lejos, el Consolador no vendrá a ustedes. Sin embargo, si Me voy, se los enviaré. Y cuando ese haya venido, condenará al mundo acerca de pecado, y justicia, y juicio.”  (Versos 7-8). Y hace lo mismo en nosotros.

 

Es por eso que no podemos practicar el pecado; es por eso que no podemos vivir en pecado, como Juan dice, porque el Espíritu Santo nos condena. Y nosotros hacemos que el mundo tenga un sentimiento de culpa en su conciencia, y a ellos nos les gusta eso, y ellos nos perseguirán por causa de la justicia.

 

Verso 13: “Sin embargo, cuando ese haya venido, el Espíritu de la verdad, los guiará a toda verdad.” El Espíritu nos guía hacia la verdad. Si usted está teniendo problema entendiendo la verdad, pídale a Dios que lo lleve hacia la verdad. 

 

Ore por ello una y otra vez, y Él lo hará, “porque [El Espíritu de verdad] no hablará de sí mismo, sino cualquier cosa que oiga, hablará. Y les revelará las cosas por venir.” Y leemos en Romanos 8:14 que aquellos quienes son guiados por el Espíritu de Dios son los hijos de Dios.

 

En Romanos 8:26-28 se habla de lo que el Espíritu hace por nosotros y con nosotros. “En la misma forma también, el Espíritu está conjuntamente ayudando nuestras debilidades…” [o nuestros pecados o aquellas cosas en las que nos quedamos cortos] “…porque no entendemos plenamente por qué cosa deberíamos orar, de acuerdo a cómo es necesario, pero el Espíritu mismo hace intercesión por nosotros, con gemidos que no pueden ser expresados por nosotros.” (Verso 26).

 

Así que, incluso nuestros pensamientos están en comunicación con Dios. Verso 27: “Y Aquel quien escudriña el corazón comprende cuáles son los esfuerzos del Espíritu…” [Él nos escucha de manera espiritual]… “porque ese hace intercesión por los santos, de acuerdo a la voluntad de Dios. Y sabemos que todas las cosas trabajan juntas, para el bien de aquellos que aman a Dios, para aquellos que son llamados de acuerdo a Su propósito.” (Versos 27-28).

 

Y bueno, no entiendo esto muy bien, pero por alguna razón algunos del pueblo de Israel querían regresar a Egipto, y dice en Hechos, que ellos se desanimaron, y quería regresar. Ustedes pueden leer eso en Números; ellos decían: “Oh, debimos de habernos quedado en Egipto, tú estás tratando de matarnos aquí en el desierto; queremos volver a Egipto.”

 

Yo no entiendo por qué las personas hacen eso cuando ya han recibido el llamamiento y tienen entendimiento; entienden el misterio de la justicia, y todas las cosas; las bendiciones y las promesas que vienen de ello, y la esperanza que tenemos. Este es un llamamiento maravilloso.

 

Debemos de tener un corazón, un deseo ardiente por ese primer amor todo el tiempo. Es importante para poder asegurar nuestro llamamiento y elección. Es importante para poder salir del pecado que tengamos un deseo ardiente en nuestro corazón que sea más fuerte y que queramos seguir a Dios; un corazón que Le ame a Él.

 

Nosotros tenemos un corazón que desea a Dios y el tener una relación con Él. Ese es otro punto. Nosotros tenemos el deseo de lograr entrar al Reino, pero queremos además el deseo de amar a Dios y amar a los hermanos y amar a otros, amar a todos, y esperamos ver a todos tener la oportunidad de vivir una vida abundante y de que conozcan la verdad.

 

Eso es lo que a largo plazo deseamos. Debemos de tener un deseo fuerte y un corazón puro para poder permanecer fieles y vencer al sacar el pecado de nuestras vidas. Debeos de soportar hasta el fin, ¿no es así? Pero eso requiere corazón.

 

El corazón simboliza el centro de los frutos del Espíritu en donde estos residen; las intenciones y acciones de nuestro corazón. Si estas son malvadas, residen en el corazón. Si son puras y en amor, también residen en el corazón.

 

Representa la condición moral y espiritual. Uno puede saberlo al escuchar a alguien; después de un rato, la persona nos dirá qué es lo que hay en su corazón.

 

Es algo que influencia nuestros pensamientos y nuestras acciones. Esos esfuerzos que hacen su llamamiento y elección seguros, aquellos que luchan, tendrán un corazón puro. Mateo 5:8 dice: “Benditos son los puros de corazón, porque verán a Dios.”

 

Yo hablé hace poco tiempo acerca de ver a Dios. Benditos son los puros de corazón, quienes tienen sus corazones lavados con agua pura, con el lavamiento del agua por la Palabra, pues ellos verán a Dios.

 

La transformación del corazón es esencial para renovarnos espiritualmente, teniendo nuestras mentes renovadas, para que haya crecimiento, venciendo nuestros pecados, los cuales son obstáculos y fortalezas espirituales que nos impiden crecer para tener un carácter santo y justo.

 

Vayamos a Ezequiel 36:26-27. Y vamos a leer algo que fue escrito por Pablo en Hebreos dos veces. Diferentes palabras, pero el mismo concepto. Hablando acerca del corazón y del espíritu que reside en nosotros; Dios les dice, “Y les daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Y quitaré el corazón de piedra de su carne, y les daré un corazón de carne.” (Verso 26).

 

Eso es lo que el pecado hace, nos hace tener un corazón de piedra. “Y pondré Mi Espíritu dentro de ustedes y haré que caminen en Mis estatutos, y guardarán Mis ordenanzas y las harán.” Esto es posible porque tenemos Su Espíritu.

 

Nos condena de pecado, y uno la pasa terriblemente si está viviendo en pecado. Si usted tiene un problema del cual no se puede deshacer, no lo puede echar fuera, eso lo hace sentir frustrado; lo hace sentir incómodo.

 

Usted puede ir a Dios y pedirle, y Él lo ayudará. Así que, en Hebreos 10:16-17, también en Hebreos 8:10, Pablo dice, hablando de lo mismo—en cierta manera está citando la Escritura que leímos—“‘Este es el pacto que estableceré con ellos después de aquellos días,’ dice el Señor: ‘Yo daré Mis leyes dentro de sus corazones, y las inscribiré en sus mentes; y sus pecados e ilegalidad no recordaré nunca más.’”

 

Porque ellos han venido, ellos han identificado sus pecados, ellos lo piden, se han arrepentido; han venido con un corazón sincero para adorar en espíritu y en verdad, con sinceridad, y Él los perdona, y Él no se acuerda más de sus pecados; los aparta tan lejos como el Este se encuentra del Oeste.

 

Tener un deseo fuerte de seguir a Dios y un corazón puro es esencial para mantenerse cerca de Dios, y aguantar hasta el final, venciendo al pecado diariamente, y lograr entrar en el Reino de Dios, siendo de beneficio para otras personas, siendo una alegría para otras personas, amando a otras personas. Uno no puede ser nada de eso cuando se está caminando en pecado. Se sería un hipócrita.

 

Yo me convierto en un hipócrita si estoy cargando pecado conmigo, y las personas se darán cuenta. Dios quiere que logremos estar en Su Reino; Él no quiere que nadie perezca, como ya lo dije, y Él nos da las herramientas para hacerlo.

 

Nosotros no queremos ir de regreso al mundo, nosotros queremos permanecer firmes y soportar hasta el fin. Y venciendo al pecado que tan fácilmente nos ataca, incluso los pecados pretenciosos, como lo había mencionado, los intencionales y rebeldes, pecados obstinados, puede uno arrepentirse de esos. Un pecado pretencioso puede ser en una persona, en muchas personas o una nación entera.

 

Cuando son deliberados, obstinados, arrogantes y descarados, estos son pecados presuntuosos. David dice en Salmos 19:12-14, “¿Quién puede entender sus errores? Oh, límpiame de mis faltas secretas.” ¿Tiene usted alguna de esas? ¿Tengo yo alguna de esas? ¿Tengo algunas faltas secretas que mantengo ocultas? “Y mantén también atrás Tu siervo de pecados pretenciosos.”

 

“…Que no gobiernen sobre mí…” y vaya que esto puede ocurrir. Puede esto hacer que uno se salga de la Iglesia: uno comete una ofensa, se vuelve uno amargado. No lo resolvemos, entonces crece esa raíz de amargura, y luego la empezamos a repartir a todos, y luego se junta un grupo de resentidos, y las personas pueden pensar de la misma manera que nosotros, y pronto después de eso, se va uno.

 

Es así como esas faltas gobiernan sobre nosotros. “entonces seré sin culpa, y seré inocente de gran transgresión,” si Tú Dios me lavas de mis pecados secretos. “Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean aceptables a Tu vista, Oh SEÑOR, mi Roca y mi Redentor.”

 

Ahora, hemos hablado acerca del Espíritu Santo, esto es algo muy importante. Uno no puede hacer todo esto sin el Espíritu Santo. Debemos de tenerlo, y debemos de permitirle guiarnos hacia la verdad, como ya lo dijimos. No podemos vencer el pecado sin él ni asegurar nuestro llamamiento y elección sin la presencia del Espíritu Santo. Nos libera del pecado, ¿no es así? 2 Corintios 3:17 nos dice eso.

 

El Espíritu nos da libertad. El periódico de noticias ‘The Indianapolis Star’ tiene como lema la Escritura de 2 Corintios 3:17. Es por eso que la tengo grabada en mi mente. Pero la Biblia nos asegura que Dios es fiel, y Él realmente quiere decir lo que Él declara. Esta Escritura dice: “…En done está el Espíritu del Señor, hay libertad” o soberanía, dependiendo de cuál versión lea.

 

Juan 4:23-24, Él está hablando con la mujer en el pozo. “Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores…” [Esto significa que hay falsos adoradores]… “los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad…” (Verso 23).

 

“…Porque el Padre, ciertamente, está buscando aquellos que lo adoren en esta manera.” En otras palabras, Él los escucha. Él no escucha a los pecadores.

 

Pero a un pecador arrepentido, Él ciertamente escucha. Pero si alguien está viviendo en pecado, Él no lo escucha. “Dios es Espíritu; y aquellos que lo adoran, deben adorar en espíritu y en verdad.” (Verso 24).

 

Él quiere un acercamiento de corazón; que nosotros nos relacionemos con Dios genuina y sinceramente, reflexionando en nuestras intenciones y nuestro corazón. Y eso nos lleva a adorarlo a Él con una adoración guiada por el Espíritu y permite al Espíritu Santo guiarnos a lo largo del día y también en nuestra adoración a Dios.

 

Si nosotros evitamos la hipocresía con el Espíritu de verdad y sinceridad, esa adoración luego refleja nuestro verdadero ser y nuestras creencias. Debemos de tener amor sincero y la verdad, junto con el Espíritu Santo.

 

Sabemos que el pueblo de Israel salió de Egipto para ir a Ramses, llegaron al Mar Rojo, cruzaron el Mar Rojo, y llegaron a la Tierra Prometida. Ahí debió de haber terminado la historia, pero pasaron otros cuarenta años en el desierto.

 

Pero tuvieron que caminar, ¿no es así? Y Dios estuvo con ellos todo el tiempo; Él estuvo ahí con ellos. Vayamos a Colosenses 1:10: “Que puedan caminar dignamente del Señor, hacia todo lo agradable, siendo fructíferos en toda buena obra…” No nuestra obra, sino toda buena obra que Dios pone en nosotros a través del Su Espíritu Santo, siendo fructíferos con los frutos del Espíritu. “…y creciendo en el conocimiento de Dios; siendo fortalecidos con todo poder, de acuerdo al poder de Su gloria, hacia toda resistencia, y paciencia con gozo; dando gracias al Padre, Quien nos ha hecho calificados para la participación de la herencia de los santos…” [Y ese poder es el Espíritu Santo]… “Quien nos ha rescatado personalmente del poder de la oscuridad, y nos ha transferido al reino del Hijo de Su amor.” Colosenses 1:10-12

 

Usted puede leer Efesios 1:7 (corrección del traductor); habla acerca de cosas relacionadas a nuestro llamamiento. “En Quien tenemos redención a través de Su sangre, incluso la remisión de pecados…” [Por medio de eso, nosotros podemos caminar dignamente del Señor; a través del conocimiento de Su verdad, el verdadero conocimiento de la verdad, no del error.

 

Caminar en la verdad también nos hará libres, ¿no es así? En Juan 8:32, Él dice, no tienen que ir ahí, “y ustedes conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” Lean todo el Salmo 119. ¿Libres de qué? Libres de la servidumbre y esclavitud al pecado, el cual nos jala hacia abajo, nos mantiene abajo; es el peso que tan fácilmente nos envuelve.

 

Es importante que tengamos un sincero amor por la verdad. Ustedes pueden leer en 2 Tesalonicenses 2:3 qué es lo que pasa con aquellos que no lo tienen. Nos enfocaremos en lo que dice el verso 3: “No permitan que ninguno los engañe, por ningún medio.”

 

Necesitamos leer eso de nuevo, “No permitan que ninguno los engañe, por ningún medio, porque ese día no vendrá a menos que la apostasía venga primero, y el hombre de pecado sea revelado—el hijo de perdición.” Verso 7: “Porque el misterio de ilegalidad ya está trabajando; solamente que hay uno Quien lo está restringiendo al tiempo presente, hasta que surja de en medio. Y entonces el ilegal será revelado… Aquel cuya venida está de acuerdo al trabajo interno de Satanás, con todo poder y señales, y maravillas mentirosas, y con todo engaño de injusticia en aquellos que están pereciendo, porque…” [Aquí está el por qué]… “ellos no recibieron el amor de la verdad, para que pudieran ser salvos.” (2 Tesalonicenses 2:3, 7-10).

 

Ustedes pueden continuar leyendo el resto del capítulo. Y bueno, esos son algunos de los puntos que nos ayudan en nuestro camino; nos ayudan a vencer el pecado; nos ayudan a hacer seguros nuestro llamamiento y elección, y Cristo va a asegurarse de que eso ocurra si nosotros tenemos el corazón y el deseo de hacerlo.

 

 

Nuestro futuro en el Reino depende de ello. De nuevo, como ya lo había dicho, hay muchas cosas de las cuales podríamos hablar, las fortalezas espirituales y otras cosas; las piedras con las cuales tropezamos. Si permanecemos firmes en esta lucha, la cual es realmente una lucha, es una pelea, como dijo Pablo; nuestro futuro será maravilloso, inimaginable, vida eterna o gloria con Dios, con menos gloria que Él, pero aun así gloriosos.

 

Abraham vio las estrellas. Las estrellas son un tipo diferente de gloria cada una. Nosotros seremos todos uno.

 

Seremos una familia, y nadie estará molesto porque alguien tiene una cosa o no. Todos estaremos muy felices; será algo perfecto. Será lo que Dios quiere para cada uno de nosotros, nos quedará como anillo al dedo. Nosotros somos la obra de Dios y actualmente estamos siendo moldeados por Él para desarrollar la misma mente de Cristo, a la amplitud de la estatura de Cristo.

 

Y la meta de nuestro llamamiento y elección es estar en la primera resurrección. Ahí es donde entra la parte de ‘asegurar,’ haciendo nuestra elección segura, nosotros seremos transformados en seres espirituales. Hay muchas partes en la Biblia (1 Corintios 15, Romanos 12:1-2), en donde se nos habla acerca de la meta que tenemos al querer vencer.

 

Y mientras estamos en nuestro camino, nosotros estamos creciendo en amor, estamos amando a otros, y estamos ayudando; estamos sirviendo. ‘¿Qué puedo hacer por ti? ¿Cómo puedo ayudarte? ¿Qué necesitas? Te amo, vamos a pasar tiempo juntos.’

 

Pasemos tiempo juntos y compartamos la Palabra de Dios. Habla acerca de eso en Hebreos 10:26. Así que, al vencer el pecado que hay dentro de nosotros el día de hoy, estamos siendo preparados para reinar con Cristo, para ayudar a poner en orden este mundo.

 

Qué cosa tan maravillosa. Estando tan cerca del comienzo del gobierno de Dios, seamos entonces diligentes en este llamado, como ya hemos escuchado, y movámonos hacia adelante, no hacia atrás.

 

Leamos Efesios 2:7: “Para que en los siglos que vienen, pudiera mostrar las excesivas riquezas de Su gracia (Su amor), en Su bondad hacia nosotros en Cristo Jesús.” ¡Asombroso! Piensen en ello.

 

Nosotros no podemos imaginarnos la magnitud de cómo será eso. Yo me siento y pienso en eso algunas veces, y cuando voy al bosque, pienso en eso. Miro la creación a mi alrededor, y es tan sólo un poco de lo que nos espera. Veamos Su personalidad, Su carácter y Su amor en todas las cosas a nuestro alrededor, y sus ángeles.

 

Así que, Escritura final del día de hoy. Espero que todos ustedes tengan una buena y provechosa Fiesta de Panes Sin Levadura por los próximos siete días. Y saquen el pecado, vayan a Dios, pídanle sinceramente que les ayude, pidan que el Espíritu Santo les ayude a quemar ese pecado que tienen dentro de ustedes, y enfóquense en Cristo Jesús.

 

Mantengan sus ojos mirando al frente y enfocados. Manténganlos en Jesucristo. Eso es algo que siempre les digo. Enfóquense en Cristo. Hay una razón para eso.

 

Efesios 5:1-2, terminaré con esto. Dice: “Por tanto, sean imitadores de Dios, como hijos amados; y caminen en amor, incluso como Cristo también nos amó, y Se dio a Sí mismo por nosotros…”

 

Así que, tengan un buen resto del Primer Día de Panes Sin Levadura.

 

 

Escrituras referenciadas:

 

1)           Miqueas 6:7

2)           Deuteronomio 6:12

3)           Levítico 23;1-2, 6-8

4)           2 Pedro 1:10

5)           Juan 17:15-16

6)           Apocalipsis 18:4

7)           Romanos 6:4

8)           1 Pedro 1:18-19

9)           Gálatas 5:1

10)        1 Corintios 10:3-5

11)        Gálatas 5:16

12)        Proverbios 4:23

13)        Romanos 7:17

14)        Salmos 139:23-24

15)        1 Juan 1:9

16)        Efesios 5:26-27

17)        Hebreos 5:7-10

18)        1 Pedro 2:21-22

19)        1 Juan 14:26

20)        Juan 16:7-8

21)        Romanos 8:26-28

22)        Mateo 5:8

23)        Ezequiel 36:26

24)        Hebreos 10:16

25)        Salmos 119:12-14

26)        2 Corintios 3:17

27)        Juan 4:23-24

28)        Colosenses 1:10-12

29)        2 Tesalonicenses 2:3-10

30)        Efesios 2:7

31)        Efesios 5:1-2

 

Escrituras referenciadas, no citadas:

 

·             Deuteronomio 6:12

·             2 Pedro 1:1-10

·             Salmos 1-3:12

·             Gálatas 5

·             Salmos 119:105

·             Efesios 2:10

·             1 Pedro 2:21

·             2 Corintios 1:3

·             Romanos 8:14

·             Hebreos 8:10

·             Romanos 4:17

·             Juan 8:32

·             Salmos 119

·             2 Tesalonicenses 2

·             1 Corintios 15

·             Romanos 12:1-2

·             Hebreos 10:26